¿Cuántas noches has pasado dando vueltas en la cama, con la mente llena de “¿y si…?” sin poder decidir? Elegir un camino, cambiar de trabajo, dar un paso en tu relación de pareja, o enfrentarte al dilema de volver o quedarte en otro país… La toma de decisiones puede convertirse en una montaña rusa emocional que parece imposible de controlar. Es completamente normal que en esos momentos aparezcan pensamientos como "tengo miedo" o "me siento insegura/inseguro" ante el rumbo que tomará tu vida.
Si te encuentras en una encrucijada y sientes que el peso es demasiado grande, quiero que sepas que no tienes que hacerlo sola/solo, puedo acompañarte. "Soy latina y migrante como tú, sé cómo te sientes, puedo entenderte".
Como psicóloga con una amplia experiencia acompañando a personas en sus procesos individuales, sé muy bien que esa parálisis no sólo te quita el sueño: desgasta tu autoestima, drena tu energía y te distancia de la vida que realmente deseas. En este escrito quiero hablarte de algunos elementos comunes que están presentes cuando nos enfrentamos a una decisión y la duda aparece; muchas veces la dificultad en decidir es el motivo por el que mujeres y hombres llegan a Encuentros y la frase con la que empiezan a contarme lo que les pasa es: “No sé qué hacer”-indecisión-. Y es que elegir no es un simple acto frío o racional; es una experiencia profundamente humana, valiente y emocional.
Es un error común pensar que elegir es un evento aislado, un momento de iluminación en el que mágicamente sabemos qué hacer. En realidad, la toma de decisiones es un proceso continuo que requiere tiempo, espacio y autocompasión. En Encuentros Psicología ayudo a las personas a comprender los elementos que hacen parte de este camino, identificando aquellas variables invisibles que muchas veces interfieren en él, bloqueando nuestra capacidad de avanzar. Valga mencionar que aunque pueden haber elementos comunes, cada persona es particular, y así mismo su proceso y lo que lo compone. Te comparto los que con mayor frecuencia veo en Encuentros.
Factores comunes que interfieren en el proceso de elección:
La indecisión casi nunca es falta de iniciativa o de inteligencia como solemos pensar. Cuando te repites "tengo miedo", “no sé qué hacer” o "me siento insegura/inseguro", tu cerebro intenta protegerte de la incertidumbre (más adelante te contaré por qué), y en el contexto migratorio, el peso de una decisión se multiplica de manera exponencial. Decidir implica muchas veces separaciones, renuncias culturales, riesgos económicos y la constante culpa de no saber si estás haciendo lo correcto por los tuyos. El duelo migratorio, la presión por salir adelante y la sensación de no pertenecer del todo a ningún lugar hacen que cualquier elección parezca monumental. Cuando la parte emocional y la racional entran en conflicto, aparece el bloqueo. Y es ahí donde nos quedamos estancados, perdiendo el control de nuestro propio timón.
¿Pero por qué protegernos de la incertidumbre?, La incertidumbre pone de manifiesto los miedos que traemos de atrás, de nuestra historia. El enfrentarnos a algo desconocido activa nuestras inseguridades: no creemos que seremos capaces, pensamos que vamos con las manos vacías a ese nuevo terreno, nuestra cabeza dice que no tenemos idea de qué hacer en eso nuevo; todas inseguridades alimentadas por creencias que tenemos de nosotros mismos. Mirar nuestros miedos e inseguridades no es nada sencillo, no es algo que nos guste hacer; cuesta, duele, requiere valentía, así que preferimos no hacerlo, dejarlo para después, ignorarlo, guardarlo. Sin embargo, lanzarse a este trabajo, será sumamente valioso y nos permitirá avanzar y lograr las cosas que deseamos. En este sentido, la misma incertidumbre puede ser vista de una manera distinta.
En primer lugar, al activar todos estos miedos e inseguridades, se puede convertir en una gran oportunidad para ver aquello que te bloquea en diferentes situaciones (no sólo en la toma de decisiones) y que ha lastimado tu autoestima, llevándote a no reconocer ni valorar lo que sí eres; cuando lo ves, puedes trabajarlo y modificarlo, si no lo vemos está en nuestro inconsciente y no podemos cambiarlo!. En segundo lugar, verte, creerte, sentirte, pensarte capaz, puede hacer que lo nuevo deje de ser tan temeroso y puede incluso convertirse en motivante, emocionante, interesante, impulsándote a avanzar en la decisión y a ponerte en acción!. Te dejo la invitación a ver la incertidumbre como una aliada que te impulsa y no como un enemigo que te asusta.
Aunque no existen fórmulas mágicas, sí podemos implementar herramientas que devuelvan la calma a tu mente. Te comparto las estrategias que más han ayudado a las personas en nuestras sesiones:
Si sientes que la parálisis te domina y que por más que lo intentes no logras salir del bucle de la duda, no te sientas culpable, es la señal clara de que necesitas un espacio seguro para mirar hacia adentro. En Encuentros te acompaño a recorrer este proceso, ayudándote a desenredar los nudos del temor y a conectar con tus propios recursos internos.
Te invito a programar tu primer Encuentro. Tendremos una conversación cercana, sin juicios y en tu propio idioma.
Recuerda: "Soy latina y migrante, sé cómo te sientes, puedo entenderte".
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