Hablar es algo natural, pero comunicarse con claridad y lograr que el otro nos comprenda sin entrar en conflicto no siempre es fácil. En el día a día ya sea con la pareja, la familia, en el trabajo o con amigos, es muy común preguntarse: «¿por qué me cuesta tanto expresar lo que siento?» o «¿cómo puedo decir que no sin sentir culpa?».
Muchas veces, por miedo a generar una discusión o por temor al rechazo, guardamos lo que pensamos hasta que acumulamos demasiado resentimiento y terminamos reaccionando con enfado. En otras ocasiones, expresamos lo que nos molesta de forma impulsiva o defensiva. La comunicación asertiva es la herramienta clave para romper este ciclo: nos permite expresar nuestras ideas, emociones y necesidades con calma, claridad y respeto, sin someternos a los demás ni agredirlos.
La comunicación asertiva es la capacidad de manifestar lo que sentimos y necesitamos de manera directa, honesta y equilibrada. No se trata de tener siempre la razón ni de ganar una discusión, sino de construir un puente de entendimiento entre lo que a ti te pasa y lo que el otro experimenta.
Sin embargo, no es fácil. En primer lugar, no siempre tenemos claro lo que sentimos, así que mucho menos sabemos cómo expresarlo. Además, hemos tenido en nuestra infancia y adolescencia modelos de comunicación, que se han quedado grabados en nosotros y que nos dictan cuáles son las formas de expresar lo que se siente; las maneras que conocimos en casa, las formas en las que hablaban nuestros padres, hermanos y demás familiares, nos gusten o no, muchas veces son las que de manera inconsciente (y a veces con consciencia) repetimos en nuestras relaciones adultas. En segundo lugar, nos comunicamos con un otro o unos otros que también traen su equipaje, sus modelos de comunicación yq ue también piensan al igual que nosotros, que sus formas son las correctas. Por tanto, encontrar los canales para comunicarnos con esos otros mundos que son los demás, es en muchas ocasiones realmente un desafío.
Gran parte del malestar emocional en nuestras dinámicas relacionales surge de malentendidos no resueltos con nuestra pareja, familia o nuestro entorno. Preguntas como «¿cómo puedo poner límites a mi familia sin que se molesten?» o «¿cómo hablar de lo que me molesta con mi pareja sin pelear?» son de las inquietudes más frecuentes cuando las personas buscan apoyo emocional.
Cuando no logras comunicarte con claridad, la distancia emocional aumenta y esto sin duda impacta en tus relaciones. Los vínculos pueden cargarse de molestia y frustración al no encontrar un espacio de escucha ni receptividad, al no sentirnos comprendidos. Las constantes discusiones por esta incomprensión pueden generar brechas importantes en nuestras relaciones más importantes. Y no es falta de amor ni de cariño; pero el cansancio puede deteriorar de manera fuerte nuestros lazos.
En cambio, cuando aprendes a expresar tus necesidades desde tu propio proceso individual, no sólo te sientes mejor al poder decir lo que sientes y piensas, sino que invitas a un escenario respetuoso y amable entre seres que se quieren. El expresarte de manera libre (de miedos y presiones) y efectiva generará en ti un sentir de bienestar. Además, la asertividad está íntimamente ligada a la autoestima: cada vez que validas tu propia voz y te expresas con respeto, fortaleces la confianza en ti mismo/misma.
Para sortear los retos de la comunicación y como muchos otros aspectos que desde la psicología trabajamos, el abordaje desde lo individual, resulta muy útil y oportuno. Tener una comprensión de cómo me comunico yo, para luego verme/escucharme en la interacción con los demás, es de suma importancia y ayuda. Así que para entender tu propia forma de comunicarte, te comparto los tres estilos principales de comunicación y te invito a identificar el tuyo:
Tener claro cuál es tu estilo de comunicación te permitirá identificar lo que se esconde detrás y los puntos en los que puedes trabajar.
Vivir en el extranjero o atravesar un proceso migratorio añade un desafío profundo a la forma en que nos comunicamos. Es muy habitual que al adaptarte a una nueva cultura surjan dudas como «siento que no me entienden cuando hablo en otro idioma» o «me cuesta expresar mis emociones y necesidades siendo migrante».
El proceso migratorio y las diferencias culturales no sólo afectan cómo hablas en el país de acogida (donde quizás sientes que pierdes matices o espontaneidad al comunicarte en otra lengua), sino también cómo te relacionas con tu familia y amigos en tu país de origen. Muchas veces surgen tensiones por distanciamiento, culpa o expectativas no habladas.
Trabajar la comunicación asertiva en el contexto migratorio te permite:
Mejorar la forma en que nos comunicamos no es una cuestión de memorizar frases hechas; implica un proceso de autoconocimiento para desaprender patrones de conducta profundamente arraigados (como la sumisión, la evitación o la reactividad).
A través de la Asesoría Psicológica Individual Online, trabajamos de manera personalizada sobre tus dinámicas reflejadas en la comunicación. Aunque los conflictos surjan en la pareja, la familia o el trabajo, la asesoría se enfoca de forma individual en ti, en cómo procesas y expresas tus emociones y de qué manera puedes sentirte tranquilo/tranquila al hablar.
En un espacio seguro en el que la psicología te acompaña a:
Aprender a comunicarte de manera asertiva es un paso fundamental para vivir con mayor coherencia y para sentirte más tranquilo/tranquila en tus relaciones.
Si sientes que te cuesta expresar lo que necesitas/sientes o que te es difícil poner límites en tus relaciones, te invito a Encuentros un espacio en el que brindo Asesoría Psicológica Individual Online. Juntos/juntas descubriremos lo que está detrás de las dificultades que enfrentas en la comunicación y construiremos unas nuevas formas de expresarte. Puedes hablar conmigo en español, eso ya es un alivio!
Recuerda: "Soy latina y migrante, sé cómo te sientes, puedo entenderte".
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